3.10.07

En un sentido pretencioso


La música puede ser a veces un arte bastante extravagante, debo reconocerlo. La música funciona como un artefacto capaz de producir emociones intensas, ser capaz de revolucionar estados de ánimo y hasta mover a millones de personas. Reconozco que amo hablar de música, jugar con las perspectivas y cada día almacenar esos datos que permiten abrir una nueva conversación, cada día mas nutrida y detallada. La música es una parte tan fundamental como el alimento, tan importante como el sexo o la asertividad.
Quizás como un objetivo pretencioso, nos atrevemos a establecer cual ha sido la canción que más nos ha marcado, esa imprescindible en tu tracklist y que a pesar de los años sigue cautivando sin parar. Entonces no nos referimos solo a una canción buena, tiene que ser una excelente.
Conversando en un grupo de amigos, la pregunta surge espontáneamente: ¿Cuál es la mejor canción, esa que marca y trasciende absolutamente todo? Y en este sentido tenemos dos perspectivas: en primer lugar la emocional, es decir elegir esa que al comenzar a sonar te remece hasta lo más profundo, y que por lo mismo no se acerca a la mejor, y por otro lado la trascendental, aquella que buscará en la canción más representativa de... la historia! y que haya marcado a generaciones (y creo que esta es la buena definición de un clásico, aquello que sin importar el contexto geográfico o temporal es capaz de triunfar). Lamentablemente esta escisión también me incluye, y no puedo alejarme de ella.
La canción de todos los tiempos: Después de un análisis profundo, recopilando información auditiva y checkeando más que solo preferencias subjetivas, todo me conduce a un nombre: "Bohemian Rhapsody". Quizás estoy pecando de absolutista, pero a mi juicio es la mejor. Tanto porque representa a mi juicio a la mejor banda que el mundo ha conocido, Queen, con un genio de alto calibre como Freddy Mercury y con vibraciones tan disímiles como Don't stop me now o Love of my life, me atrevo a decir que Queen se aventuró a hacer de todo, porque sin grandes grietas estructurales logran provocar, desfilando desde lo triste hasta lo maniaco, atravesando lo más clásico de lo clásico o coqueteando con lo más liberal de lo progresivo. Y "Bohemian Rhapsody" es nada más que el resumen de 20 años de historia. Una verdadera sinfonía moderna que pasa de lo melancólico a lo eufórico con cambios precisos y exactos. Una colección de canciones dentro de una sola, que deja en claro que la música es música aquí o allá, que no importa el idioma o el origen. Quizás como bonus podría señalar Dust in the wind, Imagine, Emotional Rescue o muchas otras, pero Bohemian es la esencial.
La emotiva: Aquí directamente va el aspecto personal. Quizás muchos no lo comparten, quizás algunos ni conocen la canción. La canción que no me deja indiferente, "Alone again, naturally", de Gilbert Sullivan. Son de esas cosas que no se pueden evitar, la escuchas y te quedas pasmado pensando en todas las cosas que han pasado en tu vida, en todas las reflexiones que han rondado por tu cabeza, en todas las tardes en que quisiste crecer, el auto viejo y el casette en la radio. Y el piano que suena de fondo. Para mí esta canción representa que la estructura microscópica de lo brillante y luminoso es la simpleza, la simpleza reflejada en la emoción directa y desbordante.

27.8.07

Provocativamente chilena


Encantadora, dulce, coqueta... ¿los atributos de una mujer? También, pero le quedan mucho mejor a la música de la nueva estrella del pop nacional, Francisca Valenzuela. No puedo evitar hablar de ella (y quizás todo el mundo ya lo está haciendo), pero desde la primera vez que escuché la nota inicial de esa pegajosa "Dulce" que no he podido sacármela de la cabeza. Juegos de palabras intrincadamente inteligentes y una sensualidad inherente en cada frase, caracterizan la lírica de Francisca. Sus acordes rozan el jazz y en algunos momentos el blues, pero sin perder esa esencia pop que nos alegra la vida y nos flecha el corazón. Encantadora con "Dulce", eufórica con "Peces", desalmada en "Muérdete la lengua" e íntima en "Las Vegas", Francisca logra la ecuación perfecta, que se revela en mensajes sencillos y lineales pero precisos, y con un trasfondo mucho más excitante que sólo las palabras. Sorprende encontrarse con datos como que ella vivió 12 años en EEUU, recién cambió de folio a 20 años y su primera canción la escribió a los 12 años, siendo una autodidacta. Hoy edita su primer disco de estudio, titulado "Muérdete la lengua", cuyo primer sencillo oficial es el homónimo del disco, aunque las canciones "Dulce" y "Peces" ya habían comenzado a sonar en algunas radios y han estado tomando posición fuertemente en el ambiente underground (aunque suene como un cliché intelectual y lugar común para muchos artistas chilenos). Francisca tiene bagaje, y se nota... no es una desconocida al lanzar su primer disco, y ya ostenta méritos, como haber sido la telonera de Julieta Venegas en su última visita a Chile (sí, la lineal y soporífera Julieta).
Creo que dentro de la nueva camada de músicos chilenos, entre los que se cuentan créditos como Javiera Mena y Leo Quinteros, Valenzuela destaca por su sencillez y originalidad enfrascados en un pop oreja, ese que nos persigue mentalmente a cada paso del día y que con una buena promoción, derriba fronteras fácilmente.